barca y el cielo

 

Cuando empecé mi camino de autoconocimiento y crecimiento personal la propuesta fue aceptarme y amarme para poder recorrer bien acompañada por mi camino de despertar de la conciencia e iniciación.

Ese fue mi punto de partida en mi gran viaje rumbo a lo desconocido de mi misma.

Parece natural y fácil, pero descubrí rápidamente que no lo es.

Esta era la gran tarea que tenía por delante, simplemente aceptarme en mi totalidad y amarme así mismo como era con toda mi perfección tan imperfecta.

Como no me aceptaba profunda e incondicionalmente había partes de mí que ni sabía que existían y luchaba con ellas como entes separados de un todo.

Poco a poco y con la ayuda inestimable de mi Maestra me fui adentrando en este proceso de iniciación, de muerte y renacimiento, del autorreconocimiento y despertar de conciencia.

En cualquier proceso de autoconocimiento la aceptación es el punto de partida. Aceptar es empezar a tomar conciencia de uno mismo, de las luces y también de las sombras, de todos tus laberintos y jardines que habitan nuestro interior. Al reconocer mis emociones y pensamientos, aceptar y saber quien era, en quien me gustaría transformarme para ser verdaderamente yo, era el comienzo del gran viaje por la vida adulta.

El camino del despertar por momentos es escarpado, otros plano, parece estático, otras veces florido y otras oscuro. Te depara con aquello que niegas a ti mismo, por miedo, por culpa, vergüenza.

Inicié entonces mi proceso, buscando iluminar y reconocer todos esos mensajes que se van grabando en lo profundo de tu interior que te van moldeando a lo largo de los años, condicionándote para que los aceptes sin rechistar, que al final los interiorizas y los haces tuyos, pero son simples reacciones condicionadas por tu historia, tu familia, tu educación y la sociedad que vives.

Mensajes a veces contradictorios, que bloquean, paralizan y nos cuentan cosas que no son del todo verdaderas, nos quitan valor, brillo y autoestima.

Todos esos mensajes escritos y guardados también hacen parte de nosotros en ese momento y como nos vemos. Son todos esos peros, los no puedo, no soy capaz, eso no se debe hacer, no eres capaz, no lo mereces y un largo etc. Saltan de repente y terminamos jugando en nuestra contra paralizándonos, nos sentimos mal, seguimos alimentando la no aceptación.

Así quedamos presos en un círculo de no aceptación y juzgamiento no solo de nosotros sino de los demás. Esto hace que no vivamos nuestra vida en plenitud.

Llega un punto que todo lo que niegas acaba irrumpiendo en tu vida y sentimos que entramos en la noche oscura del alma.

Cuando llega lo más oscuro de la noche es que el amanecer está próximo. Lo mismo pasa con el alma que mismo con miedo, resistencia, oscuridad tiene fe y esperanza de la proximidad de su amanecer.

Aceptarse a sí mismo es una elección.

Aceptarse a sí mismo es un paso fundamental en el proceso de transformación, porque nos va a permitir concentrarnos en lo que amamos acerca de nosotros mismos y al mismo tiempo ser conscientes de lo que no nos gusta y comenzar a cambiarlo.

Aceptarse a sí mismo significa sentirse feliz de quienes somos.

Si puedes aceptarte tienes mitad del camino para la superación recorrido. Aceptarse a sí mismo es un paso fundamental en el proceso de adquirir una autoestima saludable porque nos va a permitir concentrarnos en lo que amamos acerca de nosotros mismos y al mismo tiempo ser conscientes de lo que no nos gusta y comenzar a cambiarlo.

Todo proceso de despertar es una elección y apuesta por uno mismo. Elige el camino de la aceptación, el amor, el bienestar y la armonía.

En Somos Armonía podemos ayudarte a encontrar y acompañarte a recorrer tu camino hacia el bienestar y la armonía que buscas.

Comparte tu experiencia con nosotros, déjanos tus comentarios, inquietudes y preguntas. Comparte con tus amigos. Gracias!

Paola Ostrowicz Fischman