El miedo es una de las estrategias coercitivas que más conoce nuestro inconsciente y más rápido se pliega a sus dictámenes sin mayores resistencias. Si en nuestra infancia y adolescencia fue esa la forma que nos educaron, es lo que terminamos aprendiendo, interiorizando. Obviamente ni nos daremos cuenta de la forma que el miedo puede ser inoculado en nosotros, ni los efectos automáticos en nuestras reacciones, emociones y pensamientos que nos genera.

Toda esta velocidad que vivimos, nos provocan angustias, miedos y vacíos, que no tenemos tiempo de entender, nos vamos adaptando como podemos a una realidad cambiante y vertiginosa.

Tanta velocidad no nos permite cultivar nuestro jardín interior, pasamos de reacción en reacción sin elaboración, eso hace agujeros en el alma.

No permitas que te inoculen miedo en tu mente, en tu corazón, no dejes que se transforme en algo personal, en algo tóxico en tu interior, que te roba tu libertad personal, busca tu paz aunque sea por rebeldía.

Conoce tus resortes, nudos y heridas interiores, para que ellos no jueguen en tu contra y te transformes en presa fácil de quien quiere manipularte a través del miedo.

Sé libre en tu interior, observa, reflexiona, date tu tiempo para comprender y elaborar tus emociones, sentimientos y pensamientos.

Un jardín para que florezca necesita tiempo, esfuerzo y voluntad. Planta flores, aromas y colores en tu mundo interior, que te hagan sentir bien, que te nutra y te haga crecer.

 

Paola Ostrowicz Fischman

Terapeuta energético y vibracional

www.somosarmonia.com

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