imperativo

 

Cada uno de nosotros tiene como singularidad una forma de relación con la cultura que nos rodea y con la cual crea su particular lazo social.

Este lazo social se apoya en la idealización de como se debe ser en la cultura donde estamos inseridos, en esa sociedad donde vivimos. No solamente acumulamos síntomas de que algo no anda bien sino que sufrimos, sentimos malestar gracias a esta forma de idealizar y luego sentir que no nos aproximamos al dictado de nuestras ambiciones.

En realidad, se sufre por lo que no se sabe. Si lo que se idealiza es la felicidad, lo que no sabemos es cuál es el parámetro para medirla y cuál es el resultado que esperamos obtener. Por otra parte la consideramos un modelo general único, sin detenernos a reflexionar sobre su verdadera calidad, o sobre que imperativo estamos obligándonos a alcanzarla.

Nos juzgamos fracasados por no llegar hasta nuestros anhelos, produciéndonos desasosiego y angustia por no reflexionar cual es el imperativo que nos empuja.

Cuando imaginamos que los otros la han alcanzado, todo se complica creando un gran malestar, seguramente nos sentimos no reconocidos ya que no podemos ser iguales.

A veces, podemos imaginar en no ser reconocidos como poseedores del deseo de lo que todos desean. Nos hemos convertido en algo muy poco agradable en el vínculo que nos une a nuestra cultura. Son tantos los imperativos que están vinculados, que debemos alcanzar: ser bellos, ser exitosos, ser auténticos, ser independientes, que eso nos angustia profundamente porque nos sentimos inadecuados.

Si seguimos aceptando automáticamente estos ideales como verdaderos, seguiremos siendo parte de un engranaje que debemos cumplir en forma imperativa, seremos realmente empujados en una vorágine de alto sufrimiento. Vamos a pensar juntos y veremos que no hay ideales preestablecidos, ni caminos hechos que nos guíen. Solo se puede ser lo que realmente se desea, a lo largo de un aprendizaje con nuestras propias posibilidades y habilidades. Los deseos abren alas en nuestro interior. La subjetividad es construida paso a paso, en el inicio, con ayuda afectiva y luego sin imperativos se es lo que se desea por sí mismo.

Alicia Kostenbaum Psicoterapeuta

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